Sistema Nervioso: Entender lo que pasa dentro de mí

Marlene Araya
15 años de experiencia • Coach, Instructora de Yoga & Terapeuta Corporal

- El sistema nervioso responde automáticamente a amenazas para protegerte, no para hacerte daño.
- El estrés crónico se origina cuando permanecemos en alerta sin fases de recuperación.
- Regular no es controlar: es aprender a acompañar lo que tu cuerpo experimenta con compasión.
1. El cuerpo también está hablando
Es muy importante entender que nuestro sistema nervioso tiene un protagonismo fundamental en nuestras vivencias, en nuestras emociones y también en la manera en que respondemos a lo que nos sucede en el día a día.
Muchas veces hablamos de estrés, ansiedad, cansancio, irritabilidad o dificultad para descansar, pero pocas veces nos detenemos a comprender qué está ocurriendo realmente dentro de nuestra fisiología.
Y aquí aparece algo que para mí es esencial: nuestro cuerpo también está hablando.
2. Una respuesta fisiológica diseñada para protegerte
Nuestro sistema nervioso está constantemente recibiendo información del entorno y de nuestros propios órganos, evaluando lo que ocurre segundo a segundo y preparando al organismo para responder.
Por eso, cuando vivimos una situación que nuestro cerebro interpreta como una amenaza o sobrecarga, nuestro cuerpo se prepara para actuar de inmediato: aumenta la frecuencia cardíaca, cambia el ritmo de nuestra respiración, se tensa la musculatura y nuestra atención se enfoca en aquello que percibimos como peligroso.
Esto es parte natural de nuestra biología. No significa que estemos “rotos” ni que nuestro cuerpo esté fallando. Al contrario: nuestro sistema nervioso está intentando protegernos y mantenernos a salvo.
3. El verdadero desafío: cuando la activación se vuelve sostenida
El problema no es la respuesta de alerta en sí misma, sino cuando permanecemos durante semanas o meses en estados de hipervigilancia, sin encontrar espacios seguros para recuperarnos, descansar y volver a un estado de calma restaurativa.
Aquí es donde el estrés comienza a cobrar un costo silencioso.
El estrés no es nuestro enemigo; necesitamos cierto nivel de activación para despertar, crear, movernos y responder a las exigencias de la vida. Pero cuando esta activación se vuelve demasiado intensa, frecuente o sostenida en el tiempo, empezamos a sentirnos agotados, irritables, desconectados, con insomnio o dificultad para concentrarnos y disfrutar.
4. Mirar el estrés desde el cuerpo: preguntas de introspección
Por eso creo que es tan transformador comenzar a observar el estrés no solamente desde la mente y los pensamientos, sino directamente desde el cuerpo y las sensaciones.
Preguntas de autoobservación somática:
• ¿Qué pasa con mi respiración cuando me siento estresada o sobrepasada?
• ¿Cómo cambia la postura de mi cuerpo cuando experimento miedo o incertidumbre?
• ¿En qué partes acumulo tensión muscular cuando llevo días con exceso de carga?
• ¿Soy capaz de reconocer las señales sutiles antes de llegar a mi límite?
5. Regular no es controlar: aprender a acompañar nuestros estados
Estas preguntas nos conectan con la conciencia corporal: aprender a reconocer cómo nuestras emociones se expresan físicamente.
No se trata de forzarnos a 'estar positivos' o 'calmados' todo el tiempo. Se trata de reconocer nuestros estados con honestidad, comprenderlos y desarrollar recursos concretos para regularnos.
“Regular no es controlar. Regular es aprender a reconocer lo que está pasando y desarrollar la capacidad de acompañarnos en esos estados.”
6. El primer paso: cambiar la pregunta para volver a ti
La respiración consciente, el movimiento corporal (como el yoga), los espacios de descanso reparador, el contacto humano significativo y la terapia corporal son recursos poderosos que nos devuelven el equilibrio.
Y quizás este sea el mejor lugar para comenzar hoy.
En vez de quedarte atrapada en la mente preguntándote “¿por qué me pasa esto?”, puedes comenzar a preguntarte con amabilidad:
“¿Qué está pasando en mi cuerpo en este momento, y qué necesita para sentirse a salvo?”
Recursos y Prácticas de Apoyo
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Marlene Araya
Coach de Bienestar, Instructora de Yoga y Terapeuta Corporal con más de 15 años de camino personal y profesional. Su propósito es guiar a personas hacia una vida consciente mediante la conexión somática, el autoconocimiento y la escucha profunda del cuerpo.
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